🧨 Caputo festeja en Excel, pero la inflación real sigue en la calle
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a mostrar números que, en el papel, parecen marcar una desaceleración. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una suba de apenas 1% en febrero. Un dato que, para el Gobierno, es motivo de celebración.
Pero hay un problema: la inflación que realmente siente la gente no es la mayorista.
Ese mismo mes, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó un 2,9%. Es decir, casi el triple.
Y ahí es donde empieza el ruido.
📉 Precios que bajan… antes de llegar a la góndola
El relato oficial se apoya en indicadores técnicos:
– Productos importados bajaron 2,7%
– Mayoristas subieron apenas 1%
– Construcción aumentó 1,9%
Todo muy prolijo. Todo muy “orden macro”.
Pero cuando esos números bajan al mundo real, la historia cambia. Porque entre el mayorista y el consumidor hay algo que no aparece en los informes: márgenes, impuestos, costos financieros… y una economía donde el salario viene perdiendo hace meses.
La pregunta es inevitable:
si los precios mayoristas suben 1%, ¿por qué el consumidor paga casi 3%?
💸 El ajuste invisible: salarios que no entran en la estadística
Mientras los índices muestran desaceleración, hay una variable que no aparece en los festejos oficiales: el poder adquisitivo.
Porque en paralelo a esta “corrección de precios relativos” —como la define el Gobierno— lo que se corrigió rápidamente fue el ingreso de la gente. Pero hacia abajo.
El resultado es un escenario conocido:
menos consumo, más ajuste y una sensación térmica económica que no coincide con los gráficos.
🧱 Construcción: otro termómetro que no cierra
El Índice de Costo de la Construcción (ICC) subió 1,9% en febrero, con picos de 4,4% en gastos generales.
En un país donde el acceso a la vivienda ya venía golpeado, estos números no son un dato técnico: son una barrera más.
Porque mientras los costos siguen subiendo, el crédito no aparece y los ingresos no acompañan, el sueño de la casa propia queda cada vez más lejos.
📊 Dos economías: la del Excel y la de la calle
El Gobierno insiste en que la inflación está bajando y que el orden macroeconómico empieza a dar resultados. Y, en términos estrictamente técnicos, algunos indicadores parecen acompañar esa narrativa.
Pero hay otra economía. La que no se mide en índices mayoristas ni en series desestacionalizadas.
La que se mide en el changuito.
Y en esa economía, la inflación todavía no bajó.
✅ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) exhibió una variación de 1% mensual en febrero, con una suba de 1,3% en los productos nacionales y una baja de 2,7% en los productos importados.
✅ La variación interanual fue de 25,6% en el indicador general, 25,9% en los…
— totocaputo (@LuisCaputoAR) March 17, 2026
⚠️ Epílogo: cuando los números no alcanzan
El problema no es que los datos estén mal.
El problema es qué datos se eligen para contar la historia.
Porque si el mayorista sube 1% pero el consumidor paga 2,9%, la diferencia no es técnica.
Es política.
Y, sobre todo, es cotidiana.
