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Quilmes: la Provincia termina casas paralizadas por Nación

La Provincia terminará 11 casas en Quilmes mediante el Programa Completar, luego de que el financiamiento nacional fuera interrumpido con las obras en un 41% de avance.

casas paralizadas en Quilmes
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Quilmes: la Provincia termina casas que quedaron frenadas y vuelve a poner el Estado en el medio

Once viviendas del barrio Azul serán finalizadas por la Provincia a través del Programa Completar, después de que el financiamiento nacional fuera interrumpido cuando las obras tenían un 41% de avance.

Hay casas que quedan a medio construir. Y hay familias que quedan esperando detrás de esas paredes sin terminar.

En Quilmes, la Provincia de Buenos Aires decidió avanzar con la finalización de 11 viviendas del barrio Azul que habían quedado paralizadas luego de la interrupción del financiamiento nacional. Las obras serán retomadas con recursos bonaerenses a través del Programa Completar.

La escena se repite en distintos puntos del territorio bonaerense: proyectos habitacionales que tenían financiamiento nacional, obras que avanzaron parcialmente y que, tras el corte de fondos, quedaron detenidas. Ahora la Provincia intenta recuperar parte de esos desarrollos con recursos propios.

La pregunta, como siempre, es quién termina pagando la cuenta.

Quilmes: casas que quedaron en pausa

Desde el Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano, conducido por Silvina Batakis, realizaron una recorrida para evaluar el avance de las 11 viviendas que se encuentran en proceso de finalización en el barrio Azul.

Cada unidad tiene dos dormitorios y una superficie aproximada de 63 metros cuadrados.

El proyecto había alcanzado un 41% de ejecución cuando se interrumpió el financiamiento nacional. Ahora la Provincia busca completar las viviendas que se encontraban más avanzadas para evitar que el dinero ya invertido termine convertido en estructuras abandonadas.

Batakis sostuvo que la Provincia realiza “un gran sacrificio” para evitar que se pierdan recursos y planteó que la vivienda constituye el primer paso para que las familias puedan construir un proyecto propio.

Más allá de la discusión política, hay una cuestión bastante menos abstracta: una casa a medio hacer no sirve para vivir.

Y una obra paralizada tampoco genera trabajo.

El Programa Completar intenta rescatar obras paralizadas

El caso de Quilmes forma parte de un programa más amplio. El Programa Completar fue creado para terminar más de 6.000 viviendas cuya construcción quedó paralizada luego de la interrupción del financiamiento nacional.

En el mismo distrito también se están finalizando otras 24 viviendas correspondientes al barrio Memoria, Verdad y Justicia.

Además, hay 28 unidades funcionales con infraestructura en marcha en el barrio La Odisea, mientras que ya fueron terminadas las obras de infraestructura correspondientes a los barrios La Unión y San Martín.

La estrategia provincial es clara: tomar proyectos que quedaron frenados, priorizar aquellos con mayor grado de avance y poner recursos bonaerenses para intentar llevarlos hasta el final.

Es una decisión que también tiene una dimensión económica.

Porque cuando una obra se frena, no desaparecen solamente ladrillos y cemento. También desaparecen jornadas laborales, contratos, movimiento comercial y actividad para cientos de trabajadores y pequeñas empresas vinculadas a la construcción.

El costo de dejar una vivienda abandonada

Según los datos difundidos por la Provincia, desde 2023 el Gobierno nacional dejó sin financiamiento a más de 120 proyectos habitacionales bonaerenses, que representan unas 16.000 viviendas.

La administración provincial sostiene que la paralización de esas obras afectó directamente a miles de familias y provocó la pérdida de más de 70.000 puestos de trabajo.

Son números enormes. Pero detrás de cada estadística hay una historia bastante más sencilla.

Una familia que esperaba una llave.

Un trabajador que esperaba cobrar.

Un albañil que esperaba otra obra.

Un comercio que esperaba vender.

Y una obra que, de repente, quedó detenida.

Ahora la Provincia intenta recuperar parte de ese terreno perdido. No solamente para terminar viviendas, sino para que las estructuras abandonadas no terminen convertidas en otro monumento a las peleas entre gobiernos.

Porque una cosa es discutir quién tiene razón.

Otra muy distinta es que una familia siga esperando mientras Nación y Provincia se pasan la pelota.

Al final, la política puede discutir durante años quién puso o dejó de poner la plata.

Pero la familia que necesita una casa no puede vivir adentro de una discusión.

Necesita una puerta. Y una llave.

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Foto de Redaccion Ensobrada