Tarjeta Alimentar: el Gobierno aumenta un 38% la asistencia y admite que la crisis social sigue abierta
La Resolución 161/2026 oficializó la suba de la Prestación Alimentar desde mayo. Mientras el Gobierno celebra la baja de la pobreza, el propio aumento expone que millones de familias todavía no logran cubrir la comida básica.
El Gobierno nacional oficializó un aumento del 38% en la Prestación Alimentar —más conocida como Tarjeta Alimentar— mediante la Resolución 161/2026 del Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello.
La medida comenzará a regir desde mayo y establece nuevos montos de hasta $149.425 para familias con tres hijos o más. El objetivo oficial es “fortalecer las acciones” destinadas a recomponer el poder adquisitivo de sectores vulnerables en medio del proceso de estabilización económica.
Sin embargo, detrás del lenguaje técnico y las estadísticas optimistas aparece una pregunta bastante menos burocrática: si la pobreza está bajando y la economía se está ordenando, ¿por qué el Estado necesita aumentar casi 40% una ayuda alimentaria?
La respuesta no está en el Boletín Oficial. Está en el supermercado.
La Resolución 161/2026 y el reconocimiento implícito de una economía todavía golpeada
La resolución publicada por el Ministerio de Capital Humano sostiene que la Prestación Alimentar fue “un pilar relevante” para mejorar indicadores sociales y destaca una supuesta reducción de la pobreza del 38,1% al 28,2% entre 2024 y 2025.
También asegura que la indigencia cayó del 8,2% al 6,3%.
Pero incluso tomando esos números oficiales como válidos, el propio Gobierno reconoce que necesita ampliar la asistencia alimentaria porque el poder de compra continúa deteriorado en millones de hogares.
Es decir: el relato económico habla de recuperación, mientras la política social sigue funcionando en modo emergencia.
La contradicción aparece sola.
Porque cuando un país necesita reforzar subsidios para comprar comida básica, lo que existe no es normalidad económica. Es contención.
Los nuevos montos de la Tarjeta Alimentar desde mayo de 2026

La resolución establece los siguientes valores:
- $72.250 para familias con un hijo.
- $113.299 para familias con dos hijos.
- $149.425 para familias con tres hijos o más.
La asistencia alcanza a titulares de AUH, Asignación por Embarazo, familias con hijos con discapacidad y madres de siete hijos con pensión no contributiva.
En los papeles, el aumento busca recomponer ingresos. En la práctica, intenta evitar que la inflación siga vaciando la heladera más rápido de lo que llegan las ayudas.
Porque aunque la inflación desacelere, los alimentos siguen siendo uno de los rubros más sensibles para los sectores populares.
Y ahí está el verdadero termómetro social.
No en las planillas.
En el precio del aceite.
Javier Milei, el ajuste fiscal y una asistencia que no desaparece
Desde que asumió Javier Milei, el Gobierno construyó gran parte de su identidad política alrededor del ajuste, la reducción del gasto público y el cuestionamiento a los programas sociales heredados.
Pero la realidad terminó obligando al propio oficialismo a sostener —e incluso aumentar— mecanismos de asistencia.
Porque una cosa es discutir déficit cero en televisión y otra bastante distinta es administrar una sociedad donde millones de personas todavía necesitan ayuda estatal para comer.
La resolución intenta presentar el aumento como parte de un “proceso de recomposición social”. El problema es que esa recomposición todavía no se siente con claridad en el bolsillo cotidiano.
La economía puede estabilizar variables macro. Pero nadie llena el changuito con riesgo país a la baja.
La política y la costumbre argentina de administrar emergencia
En Argentina, muchas medidas nacen como herramientas temporales y terminan convirtiéndose en estructuras permanentes.
La Tarjeta Alimentar es uno de esos casos.
Creada durante otra crisis económica, terminó consolidándose como una pieza estable dentro del ingreso mensual de millones de hogares.
Y eso abre una discusión incómoda para toda la dirigencia, no solamente para este Gobierno.
¿Cómo sale un país de la lógica de emergencia constante?
Porque el problema ya no parece ser únicamente la existencia de asistencia social. El problema es que la política argentina se acostumbró a gestionar pobreza en cuotas mensuales.
Mientras tanto, cada anuncio oficial intenta transformarse en bandera partidaria.
Algunos lo presentan como sensibilidad social.
Otros como evidencia del fracaso económico.
Pero en el medio queda una verdad mucho más concreta: hay familias que dependen de ese dinero para llegar al día 20 del mes.
Epílogo
La Tarjeta Alimentar aumenta y claro que mucha gente lo necesita. El problema aparece cuando los gobiernos festejan el salvavidas sin explicar por qué el agua sigue entrando al barco después de décadas de parches.
Ensobrados, desde la Argentina donde el changuito del supermercado genera más incertidumbre que una definición por penales bajo la lluvia.
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