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ATE rechazó la paritaria estatal y prepara medidas de fuerza

ATE rechazó la paritaria estatal, cuestionó los aumentos por debajo de la inflación y anticipó nuevas medidas de fuerza contra el Gobierno.

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ATE rechazó la paritaria estatal y advirtió: “O se debilitan ellos o desaparecemos nosotros”

Mientras UPCN difundió el acuerdo con aumentos escalonados y un bono de $80.000, ATE rechazó la propuesta por considerarla inferior a la inflación y anticipó nuevas medidas de fuerza. La paritaria estatal dejó al descubierto una fractura sindical: para unos hubo acuerdo; para otros, apenas una nueva pérdida salarial.

📚 Para entender esta historia

La negociación paritaria estatal volvió a cerrar con un resultado que no cerró para todos. Por un lado, UPCN comunicó un acuerdo con aumentos mensuales entre septiembre y diciembre y un bono de $80.000. Por otro, ATE rechazó la propuesta y denunció que los incrementos siguen corriendo por detrás de la inflación. La diferencia no es menor: mientras una parte de la representación sindical firma, otra prepara medidas de fuerza.

La paritaria estatal 2026 dejó una escena que empieza a repetirse demasiado en la Argentina del ajuste: el Gobierno anuncia una negociación cerrada, una parte del sindicalismo firma y otra sale a advertir que el conflicto recién comienza.

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UPCN difundió el acuerdo alcanzado para el período 2026/27 con aumentos del 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre, además de un bono de $80.000. Según la información difundida, la recomposición acumulativa entre junio y diciembre alcanza el 14,08%.

Hasta ahí, una paritaria cerrada.

Pero para ATE, la historia es completamente distinta.

ATE rechazó la paritaria estatal y prepara medidas de fuerza

La Asociación Trabajadores del Estado difundió un duro rechazo al acuerdo y aseguró que se trata de una nueva negociación salarial por debajo de la inflación.

El gremio cuestionó los incrementos mensuales, el carácter extraordinario del bono y advirtió que la pérdida del poder adquisitivo continúa profundizándose.

Milei está más cerca de lograr la paritaria cero que la inflación cero”, lanzaron desde ATE en una de las frases más fuertes de su posicionamiento.

La conducción sindical fue todavía más lejos y sostuvo que el entendimiento resulta “inaceptable”. También anticipó que deberá definir nuevas medidas de fuerza.

El mensaje expone una diferencia política y sindical que el Gobierno probablemente preferiría presentar como un detalle menor. No lo es.

UPCN firmó, ATE rechazó: la paritaria estatal tiene dos relatos

La misma negociación produjo dos comunicados prácticamente opuestos.

Para UPCN, hubo un acuerdo con porcentajes acumulativos y un bono. Para ATE, hubo una nueva pérdida salarial.

La discusión no es solamente sobre matemática. Es sobre el salario real.

Porque un 14,08% acumulado puede resultar correcto en una cuenta porcentual, pero eso no responde automáticamente la pregunta central: ¿cuánto recupera realmente un trabajador después de meses de inflación, aumentos de precios y pérdida previa del poder adquisitivo?

ATE sostiene que no recupera. Que sigue perdiendo.

Y ahí aparece el problema de fondo. El Gobierno puede conseguir una firma, pero eso no significa necesariamente que haya conseguido cerrar el conflicto.

La paritaria no terminó con la firma. Simplemente terminó para quienes decidieron firmarla.

Para el resto, la discusión continúa.

El bono de $80.000 y una discusión que vuelve todos los meses

ATE también cuestionó el bono previsto para diciembre. La crítica apunta a algo que atraviesa buena parte de las negociaciones salariales: el bono puede generar un alivio inmediato, pero no reemplaza una recomposición permanente del salario.

El dinero se cobra una vez. El costo de vida, en cambio, se paga todos los meses.

Por eso la pelea sindical vuelve una y otra vez al mismo punto. El trabajador puede recibir una suma extraordinaria, pero después vuelve a depender del salario básico para pagar alquiler, alimentos, transporte, servicios y todo lo demás.

En su mensaje, ATE utilizó una comparación sencilla para cuestionar el valor futuro del bono: aseguró que no alcanzará “ni para un alfajor” hacia fin de año.

La frase tiene tono de protesta, pero detrás hay una discusión concreta: el valor del dinero se deteriora y los acuerdos salariales que se pagan tarde suelen llegar a una economía distinta de aquella en la que fueron firmados.

Una firma no siempre significa que el conflicto terminó

La escena que dejó esta paritaria debería preocupar a quienes creen que una foto de la mesa negociadora alcanza para resolver un problema salarial.

No alcanza.

El Gobierno consiguió un acuerdo con una parte de la representación sindical. Pero ATE no sólo rechazó la propuesta: anunció que analiza profundizar las medidas de fuerza.

Eso cambia el escenario.

Porque la discusión ya no gira únicamente alrededor de cuánto porcentaje se firmó. Ahora también gira alrededor de una pregunta política mucho más incómoda: ¿hasta dónde puede sostenerse una negociación salarial cuando una parte importante de los trabajadores representados considera que el resultado es una nueva pérdida?

El conflicto no desaparece porque alguien haya firmado un acta.

A veces, simplemente cambia de oficina.

Ensobrados, desde la paritaria estatal, donde la firma puede secar la tinta del acuerdo, pero no necesariamente apagar el conflicto.

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Foto de Dante Villegas

Escrito por

"El Quijote de los escándalos políticos, pero con menos molinos y más pruebas." Nacido en La Matanza (según él, "el único laboratorio social que explica Argentina"), Dante Villegas es un periodista y analista político especializado en destripar la realidad con humor negro y datos duros

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