La Legislatura bonaerense vuelve a sesionar con la mirada puesta en 2027
Diputados retoma la actividad con proyectos como la Ley Ema y nuevas iniciativas sobre discapacidad, mientras el Senado reactiva una discusión mucho más política: las reelecciones, la Boleta Única de Papel y las reglas electorales que pueden definir quiénes llegarán competitivos a 2027.
📚 Para entender esta historia
La Legislatura bonaerense retoma esta semana su actividad después del receso con nueve reuniones de comisión y una agenda que mezcla proyectos sociales, debates institucionales y una discusión de fondo que ya empieza a proyectarse sobre 2027. En Diputados se prepara el camino hacia una nueva sesión ordinaria. En el Senado, en cambio, la discusión sobre las reglas electorales vuelve a poner sobre la mesa una tensión que atraviesa al oficialismo: qué modificar, cuándo hacerlo y, sobre todo, quiénes podrán volver a competir.
La diferencia parece técnica. En realidad, es política.
Porque mientras algunas iniciativas buscan responder a problemas concretos de la sociedad bonaerense, el debate por las reelecciones y el sistema electoral vuelve a mover piezas dentro de Fuerza Patria, donde conviven posiciones distintas entre el Frente Renovador, el kirchnerismo y el sector alineado con Axel Kicillof.
La Legislatura bonaerense y una agenda que mezcla derechos con poder político
La Cámara de Diputados bonaerense comenzará la semana con reuniones de Asuntos Constitucionales y Justicia, Presupuesto e Impuestos, Trabajo y Asuntos Culturales.
La expectativa está puesta en completar el temario para la primera sesión ordinaria posterior al receso, prevista para el jueves 27 de agosto, aunque todavía sin convocatoria oficial.
Entre los proyectos que podrían avanzar aparece la denominada Ley Ema, presentada por la diputada Mayra Mendoza. La iniciativa propone crear un programa provincial de prevención, detección y abordaje de la violencia digital en las escuelas bonaerenses.
El proyecto incorpora además contenidos vinculados con ciudadanía digital, privacidad, consentimiento, uso responsable de las tecnologías e inteligencia artificial.
No es un debate menor. La violencia digital dejó hace tiempo de ser un problema encerrado dentro de una pantalla y empezó a trasladarse a las aulas, a los vínculos y a la vida cotidiana. La política, que durante años discutió internet como si fuera una novedad tecnológica, empieza ahora a enfrentarse con sus consecuencias sociales.
También podrían continuar su recorrido iniciativas vinculadas con los derechos de las personas con discapacidad. Una de ellas impulsa la adhesión bonaerense al Régimen Federal de Empleo Protegido. Otra propone incorporar a la provincia al sistema nacional de prestaciones básicas de atención integral previsto por la Ley 24.901.
Son expedientes con impacto concreto. Y eso, en una Legislatura muchas veces atravesada por negociaciones que ocurren lejos del recinto, tampoco debería pasar inadvertido.
La reforma electoral de 2027 empieza antes de que termine 2026
La discusión más sensible de la semana estará en el Senado bonaerense.
La Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral, presidida por Malena Galmarini, vuelve a quedar en el centro de una discusión que excede largamente el funcionamiento interno de la Legislatura.
El tema inmediato es el proyecto presentado por la senadora Ayelén Durán, alineada con el sector político del gobernador Axel Kicillof, para modificar el régimen de reelecciones.
La iniciativa podría volver a habilitar la competencia de alrededor de 80 intendentes en 2027 y abrir nuevamente la posibilidad de postulaciones consecutivas para legisladores y concejales.
Pero el debate no está cerrado ni siquiera dentro del oficialismo.
El Frente Renovador fue uno de los impulsores de la norma que limitó las reelecciones a dos mandatos y mantiene su rechazo a modificar ese criterio. El kirchnerismo, por su parte, no descarta discutir cambios, aunque plantea que el debate debería formar parte de una reforma electoral más amplia.
En el kicillofismo, en cambio, existe interés en avanzar con el proyecto de Durán.
El problema es bastante menos ideológico de lo que parece: hoy no estarían los votos suficientes para garantizar su aprobación.
Y ahí aparece una de las grandes contradicciones de la política bonaerense. Todos saben que la discusión existe. Todos saben que 2027 está en el horizonte. Pero nadie parece dispuesto, por ahora, a asumir el costo político de decir exactamente qué quiere cambiar.
Carlos Bianco y Malena Galmarini, una reunión para ordenar el tablero
Antes de la reunión de la Comisión de Reforma Política, Malena Galmarini tiene previsto mantener un encuentro con el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco.
La conversación puede resultar determinante para definir si el debate electoral vuelve a tomar impulso o continúa congelado.
Galmarini busca conocer la posición del Poder Ejecutivo no solamente sobre las reelecciones. También pretende discutir la Boleta Única de Papel, el futuro de las PASO y otras modificaciones al sistema electoral bonaerense.
Ahí aparece otra discusión: por qué comisión debe pasar el proyecto.
Galmarini considera que una iniciativa vinculada directamente con las reglas electorales debería ser tratada en Reforma Política. Sin embargo, el expediente permanece en Legislación General, presidida por Germán Lago.
Lago fue claro al sostener que no habrá cambio de comisión y que el tema necesita “el tiempo propicio” para ser analizado.
Traducido del dialecto parlamentario al castellano cotidiano: todavía no apareció el acuerdo político necesario.
Porque los proyectos legislativos pueden tener autores, firmas y número de expediente, pero cuando afectan el futuro electoral de intendentes, legisladores y estructuras territoriales, dejan de ser simplemente proyectos.
Se convierten en piezas de negociación.
La discusión sobre las reelecciones expone las tensiones de Fuerza Patria
El proyecto de reelecciones pone en evidencia una tensión que el oficialismo bonaerense viene administrando desde hace tiempo.
Por un lado, Axel Kicillof busca consolidar volumen político propio y construir una estructura territorial competitiva. Para eso, la relación con los intendentes resulta central.
Por otro lado, el Frente Renovador sostiene una posición histórica contra las reelecciones indefinidas. Y el kirchnerismo parece dispuesto a discutir cambios, aunque no necesariamente bajo el esquema que impulsa el kicillofismo.
El resultado es una situación bastante particular.
La Legislatura discute cómo modificar las reglas de 2027, pero el propio oficialismo todavía discute qué reglas quiere.
Y mientras tanto, el reloj político avanza.
La experiencia demuestra que las reformas electorales rara vez se discuten únicamente por una cuestión institucional. Siempre aparecen argumentos sobre representación, modernización o calidad democrática. Pero detrás de esas palabras también hay intendentes que quieren volver a competir, dirigentes que buscan conservar territorio y sectores partidarios que calculan quién gana y quién pierde con cada modificación.
La política puede disfrazarse de reglamento. Pero debajo del reglamento sigue estando la política.
De la Ley Ema a las reelecciones: dos formas de entender para qué sirve la Legislatura
La semana parlamentaria muestra dos caras muy distintas de la Legislatura bonaerense.
Por un lado, proyectos como la Ley Ema o las iniciativas sobre discapacidad intentan responder a transformaciones sociales y ampliar derechos.
Por otro, la reforma electoral vuelve a abrir la discusión sobre cómo se organiza el poder político en la provincia.
Las dos agendas son legítimas. El problema aparece cuando una empieza a devorarse a la otra.
Buenos Aires necesita discutir violencia digital, educación, discapacidad, empleo y modernización del Estado. Pero también necesita reglas electorales claras, previsibles y discutidas con tiempo.
La dificultad está en que el sistema político argentino suele descubrir la necesidad de debatir las reglas justo cuando esas reglas empiezan a afectar intereses concretos.
Entonces aparecen las urgencias.
Y con las urgencias llegan los acuerdos de última hora, las negociaciones de despacho y las reformas que, curiosamente, siempre terminan siendo más fáciles de explicar después que antes.
Esta semana, la Legislatura bonaerense vuelve a trabajar. Sobre la mesa habrá proyectos sociales, institucionales y económicos.
Pero en el Senado empezará a jugarse algo más grande: el mapa de poder de 2027.
Porque todavía faltan elecciones, candidaturas y campañas.
Pero la política bonaerense, como suele ocurrir, ya empezó a mover las sillas antes de que termine la reunión.
Ensobrados, desde la Legislatura bonaerense, donde primero se discute quién podrá sentarse en la próxima mesa y después, si queda tiempo, se sirve el café.