Milei juega al látigo y la zanahoria con el PRO mientras los Macri se disputan el poder
La Libertad Avanza retomó las negociaciones con el PRO, pero lejos de cerrar una alianza, el oficialismo parece decidido a manejar los tiempos. Mientras Mauricio y Jorge Macri disputan el liderazgo de la negociación, Milei espera.
Hay una escena que resume bastante bien la política argentina de estos días: el PRO quiere saber cuándo empieza la fiesta y La Libertad Avanza todavía está decidiendo quién trae la música.
Después del llamado entre Karina Milei y Mauricio Macri, ambos espacios retomaron el diálogo con una mesa integrada por Cristian Ritondo, Fernando De Andreis y Martín y Eduardo “Lule” Menem. La necesidad de evitar una competencia separada en distritos clave, especialmente en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, empuja a las partes a acercarse.
Pero acercarse no significa ponerse de acuerdo.
La Libertad Avanza marca los tiempos
El oficialismo parece haber encontrado una posición bastante cómoda: necesita al PRO, pero no quiere que el PRO crea que lo necesita demasiado.
Las declaraciones de Pilar Ramírez volvieron a enfriar las expectativas. La dirigente cercana a Karina Milei sostuvo que La Libertad Avanza está enfocada en la gestión y cuestionó cuál sería el objetivo concreto de una eventual alianza.
El mensaje político detrás de esas palabras es bastante sencillo: primero se discute para qué juntarse y después quién ocupa cada lugar.
Mientras tanto, los libertarios también dejaron en claro que no tienen intención de apurarse con el reparto de candidaturas.
Y ahí aparece el verdadero problema del PRO.
Porque una cosa es discutir una alianza desde la fortaleza y otra muy distinta es hacerlo cuando el otro espacio viene creciendo sobre el territorio que durante años fue propio.
Mauricio y Jorge Macri, dos caminos para una misma alianza
La negociación también quedó atravesada por la interna entre Mauricio y Jorge Macri.
El expresidente busca conservar centralidad dentro del PRO y mantener su papel como interlocutor frente a La Libertad Avanza. Jorge Macri, en cambio, parece decidido a construir un canal propio desde la Ciudad.
El jefe de Gobierno porteño entiende que una confluencia con el oficialismo puede ser necesaria para conservar competitividad, pero no necesariamente quiere llegar a ese acuerdo bajo la conducción política de su primo.
La interna familiar, que durante mucho tiempo se administró puertas adentro, ahora empieza a tener consecuencias electorales.
Y los libertarios lo saben.
En el oficialismo incluso circula una idea bastante clara: que primero los Macri definan quién conduce y después vuelvan a sentarse a negociar.
Es una estrategia sencilla.
Y bastante cruel.
El problema llega cuando hay que repartir
Existe una hipótesis de acuerdo que podría terminar reuniendo a ambos espacios en la Ciudad, con Jorge Macri como cabeza de lista y una figura libertaria como acompañante.
Pero todavía falta resolver la parte más complicada de cualquier alianza política: quién se queda con qué.
Cargos, listas, legisladores, estructura y conducción.
Ahí se termina el discurso de unidad y empieza la matemática.
Durante casi dos décadas, el PRO tuvo una posición dominante en la Ciudad. Ahora debe sentarse a negociar con un espacio que pretende absorber buena parte de ese electorado.
Por eso Milei puede esperar.
El PRO necesita cerrar.
Los Macri necesitan ordenar su interna.
Y La Libertad Avanza, mientras tanto, mira desde la cabecera.
En política, el que tiene menos apuro suele tener la lapicera.
Y por ahora, la lapicera parece estar del lado violeta.