Cerró la fábrica de zapatillas Converse en Las Flores y se profundiza la crisis del calzado
La fábrica de Coopershoes dejó de producir zapatillas Converse en Las Flores tras despedir a sus últimos trabajadores. La planta llegó a tener 322 empleados en 2023 y el gremio advierte que el sector ya perdió el 80% del empleo en Argentina.
El cierre de la fábrica Converse en Las Flores marca otro golpe al empleo industrial
La fábrica de zapatillas Converse en Las Flores dejó de producir. La empresa Coopershoes, de capitales brasileños, decidió despedir a los últimos trabajadores que permanecían en la planta y poner fin a una actividad que durante años formó parte del entramado industrial de esta ciudad bonaerense.
El dato adquiere otra dimensión cuando se mira hacia atrás: en 2023, la fábrica llegó a contar con 322 trabajadores. Hoy, esa estructura productiva quedó reducida a cero.
El delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), Daniel Coronel, confirmó la situación en diálogo con Radio Las Flores y explicó que la empresa argumentó la falta de pedidos como una de las razones para finalizar la producción.
Según señaló el dirigente sindical, los trabajadores recibirán las indemnizaciones correspondientes.
El problema, sin embargo, va bastante más allá de una fábrica que baja sus persianas.
Las Flores y la pérdida de empleo en la industria del calzado
La historia de Coopershoes en Las Flores permite observar en escala local una transformación mucho más amplia de la industria argentina del calzado.
Una planta que en 2023 tenía 322 trabajadores hoy dejó de producir. No es solamente una estadística laboral: son puestos de trabajo que desaparecen, ingresos que dejan de circular en la ciudad y una cadena de proveedores y servicios que pierde actividad.
Las fábricas no funcionan aisladas. Cada trabajador que cobra un salario también consume en comercios, paga servicios, compra alimentos, utiliza transporte y sostiene actividades que muchas veces no aparecen en las estadísticas industriales.
Por eso, cuando una planta pierde cientos de empleos, el impacto no termina en la puerta del establecimiento.
En ciudades del interior bonaerense, donde la actividad industrial tiene un peso particularmente importante, el efecto puede sentirse durante mucho tiempo.
Y ahí aparece una pregunta incómoda: ¿qué queda de una ciudad industrial cuando las fábricas empiezan a convertirse en recuerdos laborales?
UTICRA advierte por la caída del empleo en el sector del calzado
Daniel Coronel fue contundente al describir la situación del sector. El delegado de UTICRA sostuvo que “ya perdimos el 80% de los trabajadores del calzado en todo el país” y calificó el proceso como un “industricidio”.
La definición sindical expresa una preocupación que excede el caso particular de Las Flores.
El calzado es una de esas actividades donde la discusión económica suele reducirse demasiado rápido a dos palabras: producir o importar. Pero detrás de esa discusión existen fábricas, trabajadores especializados, proveedores, talleres, logística y conocimiento acumulado durante décadas.
Cuando una industria pierde capacidad productiva, recuperar esos puestos de trabajo no es simplemente volver a encender una máquina.
Hay trabajadores que se van del sector, proveedores que desaparecen y capacidades productivas que se pierden. La industria no tiene un botón de reinicio.
Converse, Coopershoes y el final de una etapa industrial en Las Flores
Coopershoes es una empresa de capitales brasileños que producía zapatillas para Converse en su planta de Las Flores.
El cierre de la producción implica el final de una relación industrial que había permitido que una marca internacional tuviera producción en territorio bonaerense y que cientos de familias dependieran directa o indirectamente de esa actividad.
El recorrido resulta especialmente significativo porque la caída no ocurrió de un día para otro.
En 2023 había 322 trabajadores. Después comenzó una reducción progresiva de la dotación hasta llegar a los últimos empleados despedidos.
La explicación empresarial transmitida por el delegado sindical fue concreta: no había pedidos suficientes.
Y ese dato abre otra discusión: qué ocurre con la industria nacional cuando la demanda cae y las empresas dejan de encontrar condiciones para sostener sus líneas de producción.
El debate puede plantearse desde diferentes posiciones económicas. Lo que resulta difícil de discutir es el resultado concreto en Las Flores: una fábrica que producía zapatillas dejó de hacerlo y los trabajadores quedaron fuera de la estructura productiva.
El problema de fondo: qué modelo industrial queda en Argentina
Cada cierre industrial suele analizarse como un caso particular. Una empresa, una planta, una crisis, determinados trabajadores.
El problema aparece cuando los casos empiezan a acumularse.
Porque una economía puede soportar la transformación de una empresa. Lo que resulta mucho más complejo es sostener durante años una pérdida de capacidad industrial.
La pregunta entonces deja de ser solamente qué ocurrió con Coopershoes y pasa a ser otra: qué lugar ocupa la industria argentina del calzado en el modelo económico que se está consolidando.
La respuesta tendrá consecuencias concretas para ciudades como Las Flores.
Si producir deja de ser rentable, las empresas reducen sus plantas. Si las plantas reducen personal, cae el empleo. Si cae el empleo, disminuye el consumo local. Y cuando disminuye el consumo, el problema deja de ser exclusivamente industrial.
El cierre de una fábrica puede terminar afectando al almacén, al comercio, al proveedor, al transporte y a muchas actividades que nunca aparecen en el comunicado de cierre.
Por eso el dato de los 322 trabajadores que tenía la planta en 2023 debería ser leído con algo más de atención.
No son simplemente 322 puestos que desaparecieron de una planilla. Son 322 personas que alguna vez tuvieron una función dentro de una cadena productiva que hoy ya no existe en esa planta.
Las Flores queda frente a una pregunta que excede a una fábrica
El caso de Converse en Las Flores vuelve a poner sobre la mesa una discusión histórica de la Argentina: cuánto empleo industrial puede perder una economía antes de que el problema deje de ser sectorial y pase a convertirse en estructural.
No se trata de idealizar cualquier fábrica ni de suponer que una empresa debe producir indefinidamente aunque no tenga mercado. Tampoco de ignorar los problemas de competitividad que enfrenta la industria.
Pero una política económica también debería poder responder qué se hace con las ciudades que dependen de esas actividades cuando las fábricas cierran.
Porque una indemnización puede compensar legalmente el final de una relación laboral.
Lo que no indemniza es la pérdida de una industria.
Y ese es quizás el dato más importante que deja el cierre de Coopershoes en Las Flores: una ciudad que en 2023 tenía una fábrica con 322 trabajadores hoy tiene una planta menos y cientos de empleos industriales que ya no están.
La discusión sobre el calzado puede continuar en Buenos Aires, en los despachos empresariales, en los sindicatos o en los debates económicos nacionales.
En Las Flores, mientras tanto, la discusión tiene una forma bastante más concreta: una fábrica cerrada.
Epílogo
La industria no suele desaparecer con sirenas ni grandes anuncios. A veces simplemente deja de recibir pedidos, reduce personal y un día apaga las máquinas. Después queda el edificio. Y, si nadie mira demasiado, hasta parece que no pasó nada.
Ensobrados, desde Las Flores y la industria argentina, donde cerrar una fábrica lleva un día, pero volver a abrirla puede llevar una generación.