La Ruta 11 tiene fecha: la obra que la Costa espera hace años podría empezar en marzo de 2027
La Provincia presentó el proyecto para transformar en autovía los 48 kilómetros entre Mar de Ajó y Pinamar. La inversión estimada ronda los $154.000 millones y la licitación está prevista para octubre. Pero hay una diferencia importante entre anunciar una obra y verla construida.
Hay noticias que no necesitan demasiada presentación.
Para cualquiera que haya agarrado la Ruta 11 entre Mar de Ajó y Pinamar, 48 kilómetros pueden parecer bastante más largos.
No por la distancia.
Por todo lo que pasa ahí.
Tránsito intenso. Camiones. Ingresos a localidades. Curvas. Verano. Turistas que no conocen la ruta. Vecinos que la usan todo el año. Y una carretera que todavía conserva un esquema de circulación que parece pertenecer a otra época.
Ahora la Provincia volvió a poner sobre la mesa una obra que lleva años dando vueltas: la transformación en autovía de la Ruta Provincial 11 entre Mar de Ajó y Pinamar.
Y esta vez hay números, proyecto y un cronograma.
La pregunta es cuánto falta para que esos papeles se conviertan en máquinas trabajando.
Ruta 11: 48 kilómetros para cambiar la circulación entre Mar de Ajó y Pinamar
El proyecto presentado por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense contempla transformar en autovía el tramo comprendido entre los kilómetros 345 y 393 de la Ruta 11.
Son aproximadamente 48 kilómetros que atraviesan los partidos de La Costa, General Lavalle, General Madariaga y Pinamar.
La obra contempla construir una segunda calzada, separada aproximadamente 16 metros de la actual, y repavimentar la calzada existente.
El resultado sería una ruta con dos calzadas independientes y cuatro carriles de circulación.
La inversión oficial actualizada fue estimada en $153.994 millones y el financiamiento será mixto: recursos provinciales y un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.
No es una obra menor.
Tampoco es solamente una cuestión de comodidad para quien viaja a la playa.
Una ruta que no es solamente para turistas
Hay una costumbre bastante argentina de mirar la Costa Atlántica únicamente cuando llega el verano.
Como si después de marzo las localidades desaparecieran del mapa.
Pero la Ruta 11 no transporta solamente turistas.
La utilizan trabajadores, comerciantes, proveedores, ambulancias, estudiantes, familias y vecinos que necesitan desplazarse entre localidades y municipios durante todo el año.
Por eso la transformación del corredor puede tener un impacto que va bastante más allá de evitar una cola de autos durante enero.
Una mejor conexión puede significar menor tiempo de viaje, mayor capacidad de circulación y, sobre todo, mejores condiciones de seguridad.
El propio proyecto de Vialidad señala que uno de los problemas del corredor está relacionado con los accidentes y particularmente con las colisiones frontales.
Y ahí aparece la parte menos marketinera de la obra.
Una autovía no solamente sirve para llegar más rápido.
También sirve para que dos autos que vienen de frente dejen de depender exclusivamente de una línea pintada en el asfalto.
Qué va a tener la nueva autovía de la Ruta 11
El proyecto no se limita a agregar una segunda cinta asfáltica.
También contempla nuevas banquinas, accesos y retornos, obras hidráulicas, alcantarillas, dársenas y refugios para pasajeros, iluminación en intersecciones, barandas y señalización.
La documentación técnica divide el proyecto en dos secciones: una de aproximadamente 24,75 kilómetros y otra de 22,46 kilómetros.
En la presentación más reciente, Provincia informó además la construcción de nuevos accesos y retornos a lo largo del corredor.
Y hay otro dato que seguramente muchos van a querer saber:
el proyecto no contempla un nuevo peaje en este tramo.
Es decir: al menos en el diseño presentado, la cuenta no viene acompañada por otra cabina esperando al costado de la ruta.
Marzo de 2027: una fecha, no una obra terminada
Acá conviene bajar un cambio.
Porque los anuncios de infraestructura tienen una característica bastante particular: entre la conferencia de prensa y la máquina excavadora existe un territorio llamado burocracia.
La Provincia prevé abrir la licitación en octubre de 2026.
Después vendrán la evaluación de las ofertas, la adjudicación y la firma del contrato.
Recién entonces podrá comenzar la ejecución.
El ministro Gabriel Katopodis señaló que, si el proceso avanza según el cronograma previsto, los trabajos podrían comenzar en marzo de 2027, una vez finalizada la temporada de verano.
Por eso la palabra correcta hoy es “previsto”.
No “terminado”.
No “inaugurado”.
No “obra hecha”.
Todavía no hay máquinas haciendo la segunda calzada.
Hay un proyecto que avanza hacia una licitación.
Y esa diferencia importa.
Porque la Costa conoce demasiado bien la distancia entre una obra anunciada y una obra inaugurada.
La Ruta 11 puede cambiar mucho más que un viaje
Si finalmente se concreta, la transformación de este tramo permitiría completar la continuidad de la doble calzada del corredor atlántico en buena parte de su recorrido.
La Provincia sostiene que el proyecto forma parte de una estrategia para consolidar la conectividad entre San Clemente y Mar del Plata.
Y ahí aparece el verdadero valor de la obra.
No se trata solamente de llegar desde Mar de Ajó hasta Pinamar.
Se trata de conectar mejor una región que durante años creció alrededor de una ruta que muchas veces quedó chica para el movimiento que soporta.
Hoteles, comercios, servicios, trabajadores, transporte, salud, educación y turismo dependen de esa circulación.
Cuando una ruta funciona mal, el costo no lo paga solamente el conductor que llega veinte minutos más tarde.
Lo paga toda la economía alrededor.
Por eso, si la obra finalmente arranca en 2027, no será simplemente una nueva capa de asfalto.
Será una modificación importante en la manera en que la Costa se conecta consigo misma.
Pero primero habrá que pasar de los anuncios a los contratos.
Y de los contratos a las máquinas.
Porque después de tantos años esperando la autovía, nadie debería conformarse con una foto al lado de un cartel.
La Ruta 11 no necesita otra promesa. Necesita convertirse, de una vez, en ruta.