Cierre de la fábrica Converse en Las Flores: UTICRA alerta por la pérdida de empleo en el calzado
La planta de Coopershoes despidió a sus últimos trabajadores y dejó de producir zapatillas Converse en Las Flores. En 2023 había 322 empleados. Desde UTICRA advierten que el sector perdió el 80% de sus puestos de trabajo.
Cierre de la fábrica Converse en Las Flores y despidos: qué pasó con los trabajadores
La fábrica de zapatillas Converse de Las Flores dejó de funcionar y sus últimos trabajadores fueron despedidos. La decisión fue tomada por Coopershoes, empresa de capitales brasileños que producía para la reconocida marca internacional.
El cierre representa un nuevo golpe para los trabajadores de la industria del calzado y para una ciudad que durante años tuvo en la actividad fabril una fuente importante de empleo.
El dato permite dimensionar la caída: en 2023 la planta tenía 322 trabajadores. Dos años después, la producción llegó a su fin.
Según explicó Daniel Coronel, delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), la empresa comunicó que no contaba con pedidos suficientes para sostener la actividad.
Los trabajadores recibirán las indemnizaciones correspondientes, pero el pago de una indemnización marca el final de un vínculo laboral; no garantiza la recuperación del puesto perdido.
UTICRA y la caída del empleo en la industria del calzado
Desde UTICRA plantearon que la situación de Las Flores forma parte de un deterioro mucho más amplio del empleo en el sector.
Coronel aseguró que “ya perdimos el 80% de los trabajadores del calzado en todo el país” y calificó la situación como un “industricidio”.
La definición sindical pone el foco en una cuestión que excede a Coopershoes: la pérdida de puestos de trabajo industriales y la reducción de la capacidad productiva del sector.
Para los trabajadores, el problema no se limita a conseguir una nueva ocupación. La industria del calzado requiere experiencia, capacitación y una red de empresas y proveedores que también dependen de que las fábricas continúen funcionando.
Cuando una planta deja de producir, esa cadena laboral se achica.
Y cuando el proceso se repite en distintos puntos del país, la discusión deja de ser exclusivamente empresarial y pasa a involucrar directamente al empleo registrado.
De 322 trabajadores a una fábrica cerrada en Las Flores
Hay números que permiten entender mejor una noticia.
En 2023, la planta de Coopershoes en Las Flores tenía 322 trabajadores. Ahora la empresa despidió a los últimos empleados y puso fin a la producción de zapatillas Converse.
Entre un dato y el otro hay una reducción que representa mucho más que una modificación de la nómina.
Son puestos laborales que desaparecen, familias que pierden una fuente de ingresos y una actividad económica que deja de generar movimiento en la ciudad.
El sindicalismo suele medir estos procesos en cantidad de trabajadores, pero detrás de cada puesto existe una realidad cotidiana: salarios, aportes, consumo y proyectos familiares.
La estadística laboral tiene la mala costumbre de parecer fría hasta que se la traduce a personas.
El reclamo gremial frente a la crisis industrial
El rol de los sindicatos vuelve a quedar en el centro frente a este tipo de cierres.
UTICRA representa a trabajadores de una actividad particularmente sensible a las modificaciones del mercado, los costos de producción y las condiciones de competencia.
En ese escenario, el sindicato debe enfrentar una situación compleja: negociar las condiciones de salida de los trabajadores mientras observa cómo disminuye la cantidad de puestos disponibles dentro de la propia actividad.
La discusión sobre las indemnizaciones, por lo tanto, es apenas una parte del problema.
El desafío mayor aparece después: qué posibilidades tienen esos trabajadores de volver a insertarse en la misma industria cuando la cantidad de fábricas y puestos laborales viene disminuyendo.
Ahí aparece una de las contradicciones más difíciles del escenario actual.
Una persona puede cobrar correctamente lo que establece la legislación laboral por el final de su relación de trabajo. Pero si la actividad que conoce deja de generar empleo, la indemnización se convierte en una respuesta al pasado, no en una solución para el futuro.
Las Flores y un conflicto laboral que tiene alcance nacional
El cierre de la planta de Converse transforma un conflicto localizado en Las Flores en una señal sobre la situación del empleo industrial argentino.
Para la ciudad significa la desaparición de una fuente de trabajo.
Para los trabajadores, la pérdida de sus puestos.
Para UTICRA, otro retroceso en una actividad que, según el propio gremio, ya perdió el 80% de sus trabajadores a nivel nacional.
Y para la discusión económica, vuelve a aparecer la pregunta sobre qué lugar tendrá la industria nacional en los próximos años.
Porque detrás de cada porcentaje de empleo perdido existe una fábrica que reduce su personal, una línea de producción que se detiene o una empresa que decide dejar de fabricar.
El caso de Las Flores tiene además una particularidad difícil de ignorar: la planta todavía producía para una marca global como Converse. Sin embargo, eso no alcanzó para sostener la actividad.
La globalización puede poner una marca en una zapatilla. Pero el empleo que produce esa zapatilla depende de decisiones mucho más concretas.
El desafío de los trabajadores después del cierre
La etapa que comienza ahora será especialmente difícil para quienes fueron despedidos.
Con las indemnizaciones correspondientes, los trabajadores tendrán una compensación económica por la finalización de sus empleos. Pero deberán afrontar un mercado laboral en el que, según el diagnóstico de UTICRA, la propia industria en la que desarrollaron su experiencia perdió una parte significativa de sus puestos.
Ese es el verdadero problema gremial que deja el cierre.
No solamente cuántas personas fueron despedidas, sino cuántas oportunidades laborales existen para quienes pierden hoy un empleo industrial.
Las Flores vuelve a quedar así frente a una escena conocida en distintos lugares de la Argentina: una planta que alguna vez concentró cientos de trabajadores y que termina reducida a una estructura sin producción.
La persiana puede bajar en una fábrica. El problema es todo lo que queda del otro lado.
Epílogo
Los papeles pueden cerrar una relación laboral en unas pocas firmas. Reconstruir una carrera industrial, una cadena productiva y cientos de empleos requiere bastante más que una lapicera.
Ensobrados, desde Las Flores y los trabajadores del calzado, donde una fábrica puede cerrar de golpe, pero el vacío laboral queda abierto durante mucho tiempo.