Buenos Aires denuncia que perdió $28,4 billones con Milei: la pelea por la plata que vuelve a poner a la Provincia contra la Nación
El ministro de Economía bonaerense Pablo López aseguró que la Provincia perdió $28,4 billones desde el inicio de la actual gestión nacional. El reclamo incluye recortes, deudas por obras y obligaciones incumplidas, además del impacto de la política económica sobre la recaudación.
Hay números que cuesta imaginar.
$28,4 billones es uno de ellos.
Según el ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires, Pablo López, ese es el monto que el distrito dejó de recibir o perdió desde que asumió la actual gestión nacional, como consecuencia de recortes de programas, deudas, obras paralizadas y el impacto de la política económica sobre la recaudación.
La cifra vuelve a poner en primer plano una pelea que atraviesa toda la gestión bonaerense: cuánto aporta Buenos Aires al Estado nacional y cuánto recibe después en recursos para sostener sus propias políticas.
La Provincia denuncia una pérdida de $28,4 billones
López sostuvo que la pérdida acumulada incluye distintos componentes.
Por un lado, los recortes de programas nacionales y las deudas que, según la Provincia, mantiene la Nación. Por otro, los saldos correspondientes a obras paralizadas y el menor nivel de recaudación generado por la situación económica.
El ministro también apuntó contra el impacto que tiene el esquema nacional sobre los recursos coparticipables y sobre los tributos de origen provincial.
Según sus datos, los recursos tributarios bonaerenses en 2026 se encuentran 8,5% por debajo en términos reales respecto de 2023.
El dato muestra que la discusión no pasa solamente por cuánto dinero gira directamente la Nación.
También importa cuánto recauda la Provincia en un contexto económico donde el consumo, la actividad y los ingresos condicionan la recaudación.
Buenos Aires aporta más de $63 billones y recibe $12 billones
El argumento político de López se apoya además en la enorme diferencia entre lo que Buenos Aires aporta al sistema tributario nacional y lo que recibe por coparticipación.
De acuerdo con las cifras difundidas por el ministro, durante 2026 la Provincia aportó más de $63 billones, equivalentes al 38% de la recaudación nacional, mientras que recibió alrededor de $12 billones, un 7%, por coparticipación.
El contraste es parte central del reclamo bonaerense.
La Provincia representa una porción enorme de la actividad económica y de la población del país, pero sostiene desde hace décadas una discusión por el reparto de recursos.
Y ahí aparece una de las cuestiones más sensibles del federalismo argentino: quién recauda, quién distribuye y quién termina pagando cuando los fondos no alcanzan.
La pelea por las obras y los servicios que quedaron en el medio
López vinculó el impacto de las deudas nacionales con cuestiones concretas de la gestión bonaerense.
Rutas, escuelas, ambulancias y patrulleros aparecen como ejemplos de inversiones que, según la Provincia, podrían verse afectadas por la falta de recursos.
No es una discusión menor.
Cuando una transferencia no llega, una obra se paraliza o un programa nacional deja de financiarse, la consecuencia puede terminar apareciendo en el presupuesto provincial.
Y ahí el problema deja de ser una pelea entre funcionarios.
Termina llegando al territorio.
El Gobierno bonaerense reclama que la Nación cumpla con las obligaciones que considera pendientes. La administración de Javier Milei, en cambio, sostiene desde el comienzo de su gestión una política de fuerte reducción del gasto y de revisión de las transferencias y obras financiadas por el Estado nacional.
La disputa, por lo tanto, no parece tener un final cercano.
Porque detrás de los billones, los porcentajes y las cuentas fiscales hay una pregunta bastante más sencilla:
si Buenos Aires aporta una parte central de los recursos nacionales, ¿cuánto necesita recuperar para sostener las rutas, las escuelas, la salud y la seguridad que reclaman millones de bonaerenses?
La respuesta seguirá siendo motivo de pelea entre La Plata y la Casa Rosada.
Mientras tanto, la cuenta sigue creciendo.