Kicillof mira a Uruguay y vuelve a marcar distancia con Milei: ciencia, producción y política regional
El gobernador bonaerense viajó a Montevideo, se reunió con Yamandú Orsi y firmó acuerdos sobre investigación científica, desarrollo agrario y comercialización de alimentos. Pero la visita también tuvo una lectura política: mostrar un modelo de Estado diferente al que impulsa Javier Milei.
Axel Kicillof viajó a Uruguay y aprovechó la agenda institucional para hacer algo más que firmar convenios. En Montevideo, el gobernador bonaerense volvió a plantear una discusión que atraviesa su enfrentamiento con Javier Milei: qué papel debe tener el Estado en la ciencia, la producción y el desarrollo económico.
Durante la jornada, Kicillof mantuvo un encuentro de trabajo con el presidente uruguayo Yamandú Orsi y participó del Tercer Congreso Panamericano, realizado en el Teatro Solís, junto a dirigentes y referentes de distintos países de la región.
Pero los acuerdos fueron el dato concreto de la visita.
Kicillof y Uruguay: un acuerdo para impulsar la ciencia
Uno de los convenios fue firmado entre la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires y la Universidad de la República.
El objetivo es desarrollar proyectos conjuntos de investigación, docencia y transferencia tecnológica.
Kicillof aprovechó el acuerdo para cuestionar nuevamente las políticas del Gobierno nacional hacia el sistema científico. Según planteó, mientras la Nación reduce el financiamiento, la Provincia busca fortalecer las instituciones vinculadas con la investigación, la innovación y el conocimiento.
La discusión tiene una dimensión política evidente.
Para el gobernador, la ciencia y la tecnología forman parte de una estrategia de desarrollo y soberanía. Es exactamente el tipo de visión que pretende contraponer al modelo económico impulsado por Milei.
Producción y alimentos: el otro frente del acuerdo
La segunda línea de trabajo estuvo vinculada con el sector agroalimentario.
En el marco de Mercados Bonaerenses, la Provincia firmó un convenio con la Unidad Agroalimentaria Metropolitana de Uruguay para avanzar en políticas destinadas a mejorar la comercialización de productos, facilitar el acceso a los alimentos y reducir desperdicios.
También se planteó fortalecer a pequeños productores y economías regionales.
Puede parecer una cuestión administrativa, pero tiene un impacto directo sobre uno de los principales problemas de la Argentina actual: cuánto termina pagando el consumidor por un producto y cuánto recibe quien lo produce.
La cadena entre productor, comercializador y consumidor sigue siendo uno de los terrenos donde se juega buena parte de la discusión económica.
Kicillof volvió a cruzar a Milei
Durante su participación en el Congreso Panamericano, Kicillof endureció nuevamente su discurso contra el Gobierno nacional.
El gobernador afirmó que la situación argentina se volvió especialmente difícil para trabajadores, estudiantes, personas mayores y sectores vulnerables.
También sostuvo que la denominada “batalla cultural” de la ultraderecha está perdida y calificó al proyecto de Milei como un fracaso.
La definición forma parte de una estrategia política que Kicillof viene profundizando: presentarse como una alternativa al modelo libertario desde una concepción basada en el Estado, la producción, la universidad pública y el trabajo.
El contraste es deliberado.
Mientras Milei plantea reducir el peso del Estado y ampliar el protagonismo del mercado, Kicillof intenta mostrar que las políticas públicas pueden ser una herramienta para impulsar la producción, la ciencia y el acceso a los alimentos.
La foto de Montevideo también habla de política
La visita a Uruguay ocurre, además, en un momento en que Kicillof busca consolidar una identidad política propia dentro del peronismo y proyectar una mirada más allá de las fronteras bonaerenses.
Los convenios con instituciones uruguayas y su participación en una cumbre regional le permitieron instalar una agenda de cooperación, soberanía y desarrollo productivo.
Ahora viene la parte difícil.
Los convenios sirven si llegan a los laboratorios, a los productores y a los consumidores. Porque la política puede discutir modelos durante horas, pero la gente termina haciendo una pregunta mucho más sencilla:
¿Esto cómo me cambia la vida?
Ahí, lejos de los escenarios y los discursos, se juega la verdadera disputa entre Kicillof y Milei.