De 550 días sin respuestas a una multa de $10 millones: el Club Las Toninas quedó atrapado entre su propia crisis y el poder de la Liga
Mientras familias del Club Las Toninas reclaman explicaciones por la situación institucional de la entidad, la Liga de Fútbol de La Costa habría sancionado al club con 2.070 entradas, equivalentes a $10.350.000. La discusión ya no es solamente deportiva: también es sobre poder, reglas y quién termina pagando la cuenta.
Al Club Las Toninas le faltan respuestas puertas adentro. Y ahora podría sobrarle una multa.
Mientras familias y miembros de la comunidad vienen reclamando explicaciones sobre la situación institucional de la entidad y denunciaron un prolongado período sin respuestas de las autoridades, la Liga de Fútbol de La Costa habría aplicado una sanción equivalente a 2.070 entradas.
Con un valor informado de $5.000 por entrada, la cifra asciende a $10.350.000.
Y ahí la pelota deja de rodar solamente dentro de la cancha.
Club Las Toninas y una crisis que ya venía de antes
El dato de la sanción no aparece en el vacío.
Hace apenas días, Ensobrados informó sobre el reclamo de familias y miembros de la comunidad del Club Social, Cultural y Deportivo Las Toninas, quienes exigieron explicaciones a las autoridades encabezadas por Mauricio Nizzolini.
El planteo apuntaba a la situación institucional, económica y administrativa del club. Según el reclamo difundido por las familias, habían pasado 550 días sin respuestas de las autoridades ante los interrogantes planteados.
La comunidad pedía información.
Balances.
Documentación.
Explicaciones.
Ahora, sobre esa misma institución atravesada por un conflicto interno, cae una sanción que, de acuerdo con la información difundida, estaría vinculada a la falta de presentación en partidos de distintas divisiones y a la ausencia del descargo correspondiente.
Las Toninas deberá explicar qué ocurrió.
Pero la Liga también tiene preguntas que responder.
Una sanción de $10 millones en el fútbol local
La Liga tiene reglamentos.
Tiene facultades disciplinarias.
Y los clubes que participan deben cumplir con sus obligaciones.
Eso no está en discusión.
Pero cuando la sanción equivale a más de diez millones de pesos, la discusión ya no puede limitarse a una planilla o a un artículo del reglamento.
Porque el fútbol de La Costa no es una empresa multinacional.
Son clubes sostenidos por cuotas sociales, familias, rifas, colaboradores, dirigentes que muchas veces ponen plata de su bolsillo y vecinos que trabajan sin cobrar un peso.
Entonces aparece una pregunta incómoda:
¿Una institución amateur puede soportar una sanción de $10.350.000 sin que eso afecte directamente su funcionamiento?
Deporte y poder: quién decide y quién termina pagando
Acá aparece el verdadero tema.
No se trata de afirmar que la Liga actuó irregularmente. Para eso harían falta pruebas.
Se trata de discutir algo más elemental: el poder que ejerce una institución cuando puede aplicar una sanción capaz de golpear económicamente a otra.
La Liga puede sancionar.
Pero el periodismo tiene derecho a preguntar cómo se llegó a las 2.070 entradas, qué reglamento se aplicó, si existen antecedentes similares y qué instancia tiene el club para apelar o discutir la decisión.
Porque el reglamento puede ser igual para todos.
Las consecuencias, no.
Una multa puede ser un inconveniente para un club con recursos.
Para una institución atravesada por una crisis interna, puede convertirse en otra cosa.
Puede profundizar el problema.
Las preguntas que siguen abiertas
Las autoridades del Club Las Toninas tienen una deuda de respuestas con las familias que reclaman información sobre el funcionamiento institucional.
Eso sigue vigente.
Pero la sanción conocida en las últimas horas abre otro frente.
Si el club incumplió, deberá explicarlo.
Si no presentó un descargo, deberá explicar por qué.
Pero si la Liga decidió aplicar una penalidad equivalente a más de diez millones de pesos, también deberá quedar claro bajo qué criterio se llegó a semejante cifra y cuáles pueden ser sus consecuencias.
Porque los dirigentes toman decisiones.
Los tribunales aplican reglamentos.
Las autoridades administran.
Pero cuando llega la cuenta, casi nunca la paga el que tiene el micrófono.
La termina sintiendo el club.
Los chicos.
Las familias.
Los entrenadores.
Y esa es la parte que el fútbol local debería mirar antes de seguir jugando como si las decisiones administrativas fueran apenas un trámite.
Porque en Las Toninas hoy hay dos partidos en juego: uno por saber qué pasó durante los 550 días de silencio y otro por entender cuánto poder puede ejercer una Liga sobre un club que ya venía tambaleando.
Y, como suele pasar, los que menos deciden podrían terminar pagando los dos.