La Libertad Avanza se rompe en Pilar: la vieja política también sabe cambiar de bloque
Solana Marchesán dejó el bloque libertario y armó su propio monobloque para sumarse al espacio de Dante Gebel. En Pilar, la fuerza que llegó prometiendo terminar con la política tradicional vuelve a protagonizar una escena bastante tradicional: internas, cambios de conducción y dirigentes que buscan otro lugar.
Hay algo casi poético en la ruptura de La Libertad Avanza en Pilar. El espacio que llegó a la política argentina denunciando a la “casta”, cuestionando las estructuras partidarias y prometiendo una nueva manera de hacer política acaba de protagonizar una escena que cualquier Concejo Deliberante conoce de memoria: una dirigente se va, arma su propio bloque y comienza otra etapa política.
Solana Marchesán formalizó este 11 de septiembre su salida del bloque de La Libertad Avanza en el Concejo Deliberante de Pilar. Creó el monobloque Consolidación Argentina, que presidirá ella misma, y confirmó su acercamiento al espacio de Dante Gebel.
Hasta ahí, política.
El detalle interesante aparece cuando se mira el calendario.
Un día antes, María Ratti Repetto había asumido la conducción del bloque libertario, en medio del intento de ordenar las internas y mostrar una bancada unificada.
La unidad, evidentemente, venía con fecha de vencimiento.
La Libertad Avanza en Pilar y el curioso regreso de la vieja política
Marchesán explicó su decisión diciendo que no ingresó a la política para defender estructuras ni dirigentes, sino para representar a los vecinos.
Es una frase difícil de discutir.
También es una frase bastante incómoda para el espacio del que acaba de salir.
Porque si una de las primeras concejalas libertarias de Pilar considera que para representar a los vecinos necesita abandonar el bloque de La Libertad Avanza, algo más está pasando que una simple diferencia personal.
El problema es que LLA construyó buena parte de su identidad sobre una promesa muy concreta: ellos no eran como los demás.
Pero la política municipal tiene una costumbre bastante cruel: tarde o temprano obliga a demostrarlo.
Y cuando aparecen las bancadas separadas, los cambios de conducción, los pases de dirigentes y las discusiones por el armado electoral, la épica de la motosierra empieza a quedar bastante lejos.
La motosierra sirve para cortar estructuras.
El problema aparece cuando empieza a cortar el propio bloque.
Pilar, un anticipo de la pelea por 2027
La salida de Marchesán tampoco ocurre en el vacío.
El espacio libertario atraviesa un proceso de reordenamiento territorial mientras comienzan a aparecer los primeros movimientos pensando en las elecciones de 2027. Y Pilar no es un distrito menor: es uno de los municipios más importantes del norte bonaerense y un territorio donde cualquier armado opositor necesita disputar poder real.
Por eso la ruptura importa.
Marchesán no se retira. No abandona su banca. No deja la política.
Cambia de espacio.
Y eso puede ser más significativo que una simple renuncia.
Porque el mensaje implícito es que una parte de la dirigencia libertaria considera que puede continuar representando al electorado que la llevó al Concejo sin necesidad de hacerlo bajo la marca de La Libertad Avanza.
Para un partido que todavía está construyendo su estructura territorial, no es una noticia precisamente cómoda.
La revolución libertaria descubre el viejo manual
Hay una ironía que resulta difícil ignorar.
La Libertad Avanza llegó prometiendo terminar con la política de siempre.
En Pilar, mientras tanto, la política de siempre parece haber encontrado una nueva dirección.
Se cambia el jefe del bloque. Se rompe el bloque. Aparece un monobloque. Un dirigente se acomoda en otro espacio. Otro empieza a construir su propio camino.
No hay que escandalizarse.
Esto es política.
Lo llamativo es que ocurre dentro del espacio que hizo de la ruptura con la política tradicional una de sus principales banderas.
Tal vez el verdadero desafío de LLA no sea solamente ganar elecciones.
Es sobrevivir a la política después de ganarlas.
Porque mientras se está en campaña alcanza con decir que todo lo anterior está mal.
Cuando llega el momento de construir poder, aparecen las preguntas incómodas: quién conduce, quién representa, quién decide y quién tiene futuro.
Pilar acaba de ofrecer una pequeña respuesta.
Y no parece demasiado libertaria.
Epílogo
La vieja política tenía bloques, internas y pases.
La nueva política también.
Quizás la diferencia sea que ahora todos vienen con motosierra.
Ensobrados, desde Pilar, donde hasta la revolución parece necesitar un monobloque para sentirse independiente.