Leo Nardini vuelve a poner la obra pública en el centro y mira más allá de Malvinas Argentinas
El intendente de Malvinas Argentinas inauguró un nuevo tramo de pavimento y defendió la continuidad de la obra pública con recursos municipales. Pero su discurso volvió a dejar una señal política que excede al distrito.
Hay obras que se inauguran y hay obras que se usan para hablar de política. La pavimentación de tres cuadras de la calle Uruguay, en el barrio Primaveral de Malvinas Argentinas, tuvo un poco de las dos cosas.
El intendente Leo Nardini, acompañado por la secretaria general Noe Correa, encabezó la inauguración de un nuevo tramo de pavimento y aprovechó la jornada para defender una idea que viene repitiendo: en un escenario de retracción de la obra pública, los municipios que administran sus recursos pueden seguir haciendo infraestructura.
La obra comprende 2.090 metros cuadrados de hormigón sobre la calle Uruguay, entre Nagasaki y Guayaquil. Según informó el Municipio, fue ejecutada con recursos propios, materiales y mano de obra municipal.
Pero el dato político apareció cuando Nardini dejó de hablar solamente de Malvinas Argentinas.
Nardini y la defensa de la obra pública como bandera de gestión
“Este es nuestro modelo de gestión. Planificar, administrar e invertir en obras que se vean en el día a día de los vecinos”, sostuvo el intendente durante la inauguración.
La definición tiene una lectura sencilla: frente al ajuste de la inversión pública nacional, Nardini busca mostrar que la obra municipal puede convertirse en una carta de presentación política.
Y ahí aparece una disputa que atraviesa buena parte de la política bonaerense.
Mientras desde el Gobierno nacional se cuestiona el rol del Estado como motor de infraestructura, los intendentes buscan exhibir calles, luces, pavimentos y servicios como resultados concretos de su administración.
Porque una obra pública tiene una ventaja electoral que ningún PowerPoint puede igualar: el vecino la pisa.
Del asfalto del barrio a un mensaje para la Provincia
Nardini fue todavía más lejos al explicar para qué sirve una calle pavimentada.
“Es seguridad”, afirmó, al remarcar que el asfalto facilita el ingreso de patrulleros, ambulancias y servicios de emergencia y mejora la conexión entre los barrios.
Según el Municipio, este tipo de intervenciones permitió alcanzar más del 80% de pavimentación del distrito.
La frase más interesante, sin embargo, llegó al final. Nardini aseguró que esa experiencia de administración y continuidad de obra es un modelo que pretende llevar “para el futuro” no solamente a Malvinas Argentinas, sino también a la Provincia de Buenos Aires y a toda la Argentina.
No hace falta demasiado esfuerzo para entender que el intendente está hablando de algo más que hormigón.
Una calle pavimentada también puede ser una señal política
La discusión sobre la obra pública volvió a convertirse en una de las grandes diferencias entre los modelos que se disputan el futuro bonaerense.
Nardini apuesta a mostrar gestión desde el territorio. Calles terminadas, infraestructura y presencia municipal.
Y mientras algunos dirigentes construyen candidaturas desde reuniones, fotos y declaraciones, los intendentes tienen una herramienta bastante menos sofisticada: mostrar lo que hicieron.
El desafío será que esa obra concreta se transforme en una propuesta política capaz de salir de los límites de Malvinas Argentinas.
Porque pavimentar Uruguay puede resolver un problema para un barrio.
Pero cuando el intendente empieza a hablar de la Provincia y de la Argentina, ya no está inaugurando solamente una calle.
Está mostrando el modelo que quiere discutir.