Ranking de intendentes del GBA: quiénes lideran y quiénes quedaron más relegados en septiembre
El ranking de intendentes del GBA de septiembre muestra a Federico Otermín, Fernando Gray y Leonardo Nardini en los primeros lugares. En el extremo opuesto aparecen Gustavo Menéndez, Fernando Moreira y Pablo Descalzo, mientras Ariel Sujarchuk fue quien más creció durante el mes.
La imagen de los intendentes del Gran Buenos Aires volvió a mostrar diferencias importantes entre los municipios. El ranking de intendentes del GBA correspondiente a septiembre ubicó a Federico Otermín, Fernando Gray y Leonardo Nardini en los primeros puestos, mientras que varios jefes comunales quedaron con diferenciales negativos.
El relevamiento permite observar algo que muchas veces queda escondido detrás de las discusiones partidarias: la valoración de una gestión municipal no necesariamente sigue el mismo mapa de las internas políticas.
📊 Ranking de intendentes del GBA: Otermín quedó primero
Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora, encabezó la medición con un diferencial de imagen de +25,8 puntos porcentuales.
En segundo lugar apareció Fernando Gray, jefe comunal de Esteban Echeverría, con +23,7 puntos, mientras que Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas, completó el podio con +22,9 puntos.
Los tres intendentes lograron, de acuerdo con los datos difundidos, una valoración positiva superior al 60%.
Detrás se ubicaron Jaime Méndez, de San Miguel, con +21,8 puntos; Federico Achával, de Pilar, con +19,2; y Ariel Sujarchuk, de Escobar, con +18,7.
La fotografía tiene una particularidad: los primeros lugares están ocupados por intendentes de distritos con estructuras políticas, electorales y demográficas muy diferentes. No hay una única explicación partidaria capaz de ordenar por sí sola el resultado.
El ranking de intendentes del GBA también muestra un Conurbano dividido
En el otro extremo aparece una realidad bastante menos cómoda.
Gustavo Menéndez, intendente de Merlo, quedó último en la medición con un diferencial de -20 puntos porcentuales. Lo siguieron Fernando Moreira, de General San Martín, con -17,5, y Pablo Descalzo, de Ituzaingó, con -17,1.
En total, nueve de los 24 intendentes relevados presentaron un diferencial negativo.
Ese dato merece atención porque muestra que el tamaño político de un distrito no garantiza automáticamente una buena valoración de su intendente. El Conurbano concentra millones de habitantes, enormes presupuestos municipales y estructuras políticas históricas, pero también problemas cotidianos que terminan impactando directamente sobre la percepción de los vecinos.
Seguridad, servicios, infraestructura, tránsito, mantenimiento urbano, impuestos y atención municipal son cuestiones bastante menos abstractas que cualquier discusión partidaria. El vecino puede no recordar el nombre de una interna, pero difícilmente olvide una calle intransitable o un servicio que funciona mal.
La evolución mensual: Sujarchuk creció y Lanús cayó
El relevamiento también permite mirar la película y no solamente la fotografía.
Ariel Sujarchuk fue el intendente que más creció respecto del mes anterior, con una mejora de 6,3 puntos porcentuales.
En el sentido contrario, Ramón Lanús, de San Isidro, registró la mayor caída, con -5,6 puntos.
Las variaciones mensuales son especialmente interesantes porque muestran que la imagen de un intendente no permanece congelada. Puede mejorar o deteriorarse en períodos relativamente cortos, dependiendo de la gestión, el contexto político y la percepción que los vecinos tengan de los problemas del distrito.
Por eso, más que mirar solamente quién ocupa el primer lugar, conviene observar quién sube, quién baja y quién logra sostenerse.
Qué muestra el ranking de intendentes del GBA sobre la política municipal
El ranking no es una elección ni permite anticipar por sí mismo un resultado electoral. Tampoco puede utilizarse para afirmar que un intendente con buena imagen tendrá necesariamente una mejor performance política futura.
Pero sí ofrece una señal sobre un elemento cada vez más importante: la política municipal se juega también en la percepción cotidiana de la gestión.
En el Conurbano, donde los intendentes administran territorios densamente poblados y con demandas permanentes, la imagen pública funciona como una especie de balance político informal.
Los números positivos de Otermín, Gray y Nardini muestran que existe un grupo de intendentes que conserva un diferencial favorable. En el extremo contrario, los resultados de Menéndez, Moreira y Descalzo reflejan el desgaste que puede producir una valoración negativa sostenida.
La diferencia entre ambos grupos no es menor. En política, una cosa es tener que explicar una gestión y otra muy distinta es tener que empezar por convencer al vecino de que la gestión merece ser defendida.
Una fotografía que excede a los intendentes
El relevamiento fue realizado por CB Global Data y contempla 24 municipios del Gran Buenos Aires. Más allá de las posiciones individuales, el dato relevante es que el mapa de imagen no reproduce de manera automática el mapa partidario.
Y eso debería interesar especialmente a quienes miran la política bonaerense desde arriba.
Los intendentes son, en definitiva, la cara más cercana del Estado para millones de vecinos. Antes que gobernador, legislador o dirigente nacional, el ciudadano suele encontrarse con una municipalidad: una tasa, una obra, una calle, una luminaria, un trámite o un reclamo.
Quizás por eso las encuestas municipales tengan una particularidad incómoda para la política profesional: obligan a medir el resultado de la gestión allí donde las explicaciones partidarias tienen menos margen para esconder los problemas.
Septiembre deja así un mapa con ganadores, perdedores y varios interrogantes abiertos. Otermín lidera, Gray y Nardini completan el podio, Sujarchuk aparece como el que más creció y Lanús como el que más retrocedió.
La próxima medición dirá si fue una tendencia o simplemente una fotografía.
Ensobrados, desde el Gran Buenos Aires, donde la política puede cambiar de discurso en una semana, pero una calle rota tarda bastante más en arreglarse.