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Enduro en Pinamar: Policía Ambiental relevó la playa donde funciona el circuito

El Enduro en Pinamar suma un nuevo capítulo: según denunció Lucas Ventoso, Policía Ambiental de La Plata realizó un relevamiento fotográfico de la playa pública donde funciona el circuito.

Enduro en Pinamar

Enduro en Pinamar: Policía Ambiental relevó la playa y crece la presión por el impacto del circuito

Según informó Lucas Ventoso, agentes de Policía Ambiental realizaron un relevamiento fotográfico en el sector intervenido para el Enduro del Invierno. El procedimiento vuelve a poner bajo la lupa el movimiento de arena, la restitución de la playa y los controles que exige la normativa municipal.

El Enduro terminó. Los motores se apagaron. Las camionetas se fueron.

Pero la discusión sobre lo que quedó en la playa de Pinamar está lejos de terminar.

Durante la jornada, Policía Ambiental de La Plata realizó un relevamiento fotográfico del sector donde fue montado el circuito del Enduro del Invierno, según informó el dirigente Lucas Ventoso a través de sus redes sociales.

Ventoso acompañó el anuncio con imágenes del lugar y cuestionó la intervención realizada sobre la playa pública.

El dato merece atención, aunque con una aclaración fundamental: un relevamiento no significa por sí mismo que el organismo haya determinado la existencia de una infracción. Para saber qué encontró Policía Ambiental habrá que conocer el informe que surja del procedimiento.

Y ahí puede estar la verdadera noticia.

Policía Ambiental relevó el lugar donde estuvo el Enduro

El procedimiento se produce después de semanas de fuerte discusión política y ambiental alrededor de la competencia.

El Municipio defendió la realización del evento y sostuvo que el Enduro generó movimiento turístico y económico durante una época del año históricamente complicada para Pinamar.

Del otro lado, dirigentes, organizaciones y vecinos cuestionaron el impacto producido por la instalación del circuito y plantearon dudas sobre el movimiento de arena y la intervención de la playa.

Ahora aparece un organismo provincial tomando registro del lugar.

Según la información difundida por Ventoso, el relevamiento fue principalmente fotográfico.

Las imágenes pueden servir como evidencia del estado del sector después del evento, pero deberán ser acompañadas por una evaluación técnica para determinar si existieron incumplimientos.

Por eso, el próximo paso será conocer qué documentación produjo Policía Ambiental.

Una vieja ordenanza vuelve al centro de la discusión

La polémica también obliga a volver sobre una norma municipal que tiene diez años de antigüedad.

La Ordenanza Nº 4798/16 establece un régimen específico para el movimiento, traslado y modificación de arena dentro del Partido de Pinamar.

El artículo 1 prohíbe cualquier cambio altimétrico, traslado o movimiento de arena que no se ajuste a las disposiciones de la norma.

El artículo 3 establece que esos trabajos, tanto en terrenos públicos como privados, requieren una autorización escrita previa de la Dirección de Ecología y Medio Natural.

Y el artículo 9 contempla una situación todavía más específica: cuando los movimientos se realizan sobre el cordón medanoso costero, las obras deben contar con el aval y la supervisión de las áreas municipales vinculadas al Frente Marítimo, el Observatorio Ambiental Costero y Ecología.

No se trata entonces de una discusión nueva.

Pinamar tiene desde 2016 una normativa que establece cómo debe gestionarse la arena.

La pregunta es qué autorizaciones, registros y controles se aplicaron concretamente durante la construcción y posterior desarme del circuito.

El problema no termina cuando se va el último vehículo

Una carrera puede durar unas horas.

La modificación de un ambiente costero puede durar bastante más.

Por eso la discusión ambiental no debería terminar con el cierre del evento.

La propia normativa municipal establece mecanismos de registro y seguimiento de los movimientos de arena.

El artículo 12 de la Ordenanza 4798/16 dispone que la Dirección de Frente Marítimo y la Dirección de Ecología deben crear un expediente único y presentar informes semestrales al Concejo Deliberante sobre los movimientos de arena realizados, las cantidades acopiadas, el uso dado al material y los futuros pedidos o planes de traslado.

En otras palabras: hay una obligación de documentar.

Y esa documentación puede ser clave para reconstruir qué ocurrió antes, durante y después del Enduro.

¿Qué pasó con la arena del circuito?

Esta es probablemente una de las preguntas más concretas que quedan sobre la mesa.

¿Cuánta arena fue removida?

¿Cuánta fue trasladada?

¿Dónde terminó?

¿Quién realizó los trabajos?

¿Quién los supervisó?

¿Existe un registro municipal?

¿Se realizó una medición antes y después del evento?

¿Se verificó la restitución del sector?

Son preguntas técnicas.

Pero detrás de ellas hay una discusión política bastante sencilla: quién controla lo que se hace sobre un espacio público que pertenece a todos.

Porque si una intervención está autorizada, debe poder explicarse con documentos.

Y si además existen mecanismos de control ambiental, esos controles deberían poder ser consultados.

El Municipio sostiene que habrá remediación

Desde el Gobierno municipal se había planteado que el sector sería objeto de tareas de restitución y remediación después de la competencia.

Ese compromiso ahora adquiere especial importancia.

Porque una cosa es anunciar que la playa será recuperada.

Otra es demostrarlo.

La aparición de Policía Ambiental agrega un nuevo nivel de observación sobre el proceso.

Si el organismo determina que la intervención se ajustó a las autorizaciones existentes y que las tareas de restitución fueron adecuadas, ese informe será una respuesta concreta para quienes cuestionaron el evento.

Si encuentra irregularidades, el escenario será completamente diferente.

Y si formula observaciones técnicas, también habrá que conocerlas.

Por ahora, ninguna de esas conclusiones puede darse por confirmada.

La política queda afuera de la arena

Ventoso aprovechó la difusión del relevamiento para cuestionar al oficialismo y a quienes defendieron la realización del Enduro.

También apuntó contra dirigentes y usuarios de redes sociales que cuestionaron sus críticas.

Es parte de la pelea política.

Pero el informe que ahora interesa debería estar por encima de esa discusión.

Porque una fotografía no milita.

Una medición tampoco.

Y un informe técnico debería poder decir, con precisión, qué ocurrió.

La pregunta es si todos estarán dispuestos a aceptar ese resultado, sea cual sea.

Después del Enduro empieza otra carrera

Durante los días de competencia, Pinamar fue una postal de motores, arena y miles de personas.

Ahora queda otra escena.

Una playa intervenida.

Máquinas que ya se retiraron.

Trabajos de restitución que deberán ser evaluados.

Una ordenanza que establece controles.

Y un organismo provincial que, según fue informado, ya tomó imágenes del lugar.

La bandera a cuadros ya cayó.

Ahora empieza la parte incómoda: demostrar qué quedó después del Enduro.

Porque organizar una carrera es una decisión política.

Pero hacerse cargo de sus consecuencias ambientales es una obligación pública.

Y esta vez no alcanza con decir que la playa quedó bien.

Habrá que medirla.

Habrá que documentarla.

Y, finalmente, habrá que mostrar los papeles.

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Foto de Redaccion Ensobrada