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$37 millones en publicidad oficial: el decreto de Bahía Blanca

Bahía Blanca destinó $37.096.122 a publicidad oficial durante tres meses. El Decreto Nº 355 autorizó la contratación directa de Diario La Nueva Provincia SRL para exhibir banners y contenido institucional en su sitio web.

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$37 millones por tres meses: el decreto que puso bajo la lupa la publicidad oficial de Bahía Blanca

El Municipio de Bahía Blanca contrató de manera directa a Diario La Nueva Provincia SRL por $37.096.122 para exhibir banners y contenido institucional durante tres meses. El decreto oficial detalla qué recibió el medio y cuánto pagó el Estado.

Hay números que pasan desapercibidos hasta que alguien los pone sobre la mesa.

En Bahía Blanca, uno de ellos es $37.096.122.

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Ese fue el monto que el Municipio destinó durante 2025 a la contratación de publicidad y propaganda en el sitio web de La Nueva, según el Decreto Nº 355, publicado de manera extractada el 28 de febrero de ese año.

El contrato tenía una duración de apenas tres meses: desde el 1 de marzo hasta el 31 de mayo de 2025.

La cuenta, puesta en términos cotidianos, da unos $12,36 millones por mes.

Y ahí empieza la pregunta incómoda.

¿Qué compró el Municipio por $37 millones?

Según el decreto, la contratación contemplaba dos prestaciones principales.

Por un lado, la exhibición diaria y permanente de un banner web con contenido de interés general del Municipio, tanto en la versión móvil como en la de escritorio.

Por otro, un espacio de comunicación institucional destinado a publicar contenidos de interés general del Municipio de Bahía Blanca para la comunidad.

Todo debía aparecer en www.lanueva.com durante el período contratado.

El expediente identifica como proveedor al Diario La Nueva Provincia SRL, registrado como Proveedor Nº 5418.

El Departamento de Compras recomendó adjudicar la contratación y el intendente municipal finalmente aprobó el gasto mediante el decreto.

No hay, en el texto publicado, una licitación tradicional. El procedimiento utilizado fue una contratación directa, sustentada en el artículo 156 inciso 4 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, según consta en los considerandos.

Más de $400 mil por día

Hay otra forma de mirar el número.

Si se distribuyen los $37.096.122 a lo largo de los tres meses contratados, el gasto equivale aproximadamente a $411 mil por día.

Por supuesto, no significa que el Municipio haya realizado una transferencia diaria ni que cada banner haya tenido ese valor individual. Es simplemente una manera de dimensionar el volumen económico de la contratación.

Y ahí aparece el interrogante que debería acompañar cualquier discusión seria sobre pauta oficial:

¿Cómo se determina cuánto vale la publicidad que paga el Estado?

Porque la publicidad oficial no sale de un bolsillo privado.

Sale del presupuesto público.

Y cuando se destinan decenas de millones a comunicar la gestión, resulta razonable conocer no solamente cuánto se paga, sino también bajo qué criterios se seleccionan los medios, cómo se establecen los valores y qué contraprestación recibe exactamente la comunidad.

El dato que queda en el expediente

El decreto también establece que la firma de la Orden de Difusión quedaría a cargo de la Secretaria Unidad Intendencia, Virginia Pascual.

Después ordena notificar, registrar, publicar y dar intervención al Departamento de Compras antes de archivar las actuaciones.

El documento no demuestra por sí mismo una irregularidad.

Pero sí deja un dato concreto sobre la mesa: en apenas tres meses, el Estado municipal comprometió más de $37 millones en publicidad dentro de un único sitio web.

Y ese dato merece ser discutido.

Porque cuando el Estado compra publicidad, la pregunta no debería ser solamente cuánto cuesta.

También debería ser quién gana con esa pauta, quién decide cómo se distribuye y qué obtiene el vecino a cambio.

Al final, la publicidad oficial tiene una particularidad bastante argentina: la paga el ciudadano, pero muchas veces es difícil para ese mismo ciudadano saber exactamente cómo se decide dónde termina su plata.

Y cuando aparecen $37 millones sobre la mesa, mirar para otro lado ya no parece una opción.

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