LLA en la Provincia: prometieron terminar con la casta y ahora no pueden ordenar ni la propia tropa
La Libertad Avanza acelera su armado bonaerense rumbo a 2027, pero puertas adentro crece una pregunta incómoda: ¿quién conduce? Legisladores que avanzan por su cuenta, una candidatura que todavía genera dudas y una conducción que necesita votos ajenos para resolver sus propias internas.
Hay algo particularmente incómodo para La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires: el partido que llegó al poder prometiendo terminar con la vieja política empieza a mostrar algunos de los mismos problemas que durante años utilizó para cuestionarla.
Internas. Falta de coordinación. Dirigentes que juegan por su cuenta. Negociaciones entre bloques. Dudas sobre las candidaturas. Y, sobre todo, una pregunta bastante vieja en política: ¿quién manda?
La reunión que Karina Milei mantuvo con diputados y senadores bonaerenses en la Casa Rosada buscó ordenar el tablero y preparar el terreno para 2027. Sebastián Pareja quedó con la tarea de avanzar en la coordinación política provincial.
Pero, según fuentes libertarias, la foto no alcanzó.
La Libertad Avanza en la Provincia y el problema de ordenar a su propia tropa
El malestar que circula dentro del espacio tiene una explicación sencilla: cada dirigente parece tener su propia brújula.
Algunos legisladores continúan desarrollando actividades territoriales de manera individual, mientras otros esperan una estrategia provincial más clara.
El caso de Juanes Osaba aparece como ejemplo dentro del propio espacio. Durante la crisis energética de La Plata, el diputado realizó gestiones y reuniones por los cortes de luz. La actividad política no es el problema.
El problema, según los cuestionamientos internos, es otro: que esas acciones no parezcan formar parte de una estrategia común.
Y acá aparece una paradoja difícil de esconder.
Cuando LLA era oposición, la palabra preferida para describir este tipo de funcionamiento era “casta”. Hoy, cuando sus propios dirigentes se mueven sin una conducción política provincial suficientemente visible, el vocabulario cambia.
Pero el problema sigue siendo el mismo.
Pareja coordina, Santilli espera y la pregunta queda flotando
La ausencia de Diego Santilli en la reunión de Karina Milei con los legisladores bonaerenses tampoco pasó inadvertida.
Si el exdiputado y actual jefe de Gabinete es realmente una de las principales cartas para disputar la Gobernación en 2027, la pregunta resulta inevitable: ¿por qué no estuvo sentado en la mesa donde se empezó a ordenar el armado provincial?
No es un detalle menor.
Porque mientras Pareja aparece como el encargado de organizar la tropa, Santilli aparece como posible candidato. Y entre ambos roles hay una cuestión que la política argentina conoce demasiado bien: quién conduce al candidato y quién conduce al ejército electoral.
LLA llegó al Gobierno criticando justamente esas estructuras donde nadie sabía muy bien quién decidía y todos esperaban la orden del de arriba.
Ahora tiene que resolverlo puertas adentro.
El bloque libertario tampoco logra escapar de las internas
El problema se repite en la Legislatura bonaerense.
El intento de modificar los roles dentro del bloque de Diputados terminó trabado. La continuidad de Agustín Romo como jefe de bloque quedó condicionada, en los hechos, por la falta de votos suficientes para concretar el cambio.
Y aparece otra ironía.
El espacio que hizo de la independencia política una bandera necesita negociar con otros bloques para resolver quién ocupa una silla dentro de su propia estructura.
Incluso dirigentes libertarios miran con desconfianza la supuesta sintonía de algunos sectores con dirigentes vinculados al peronismo.
La política, esa vieja costumbre que LLA prometió jubilar, vuelve a aparecer.
Bullrich también pidió velocidad
En paralelo, Patricia Bullrich reclamó públicamente “más velocidad” para que los resultados económicos lleguen a las familias y al consumo.
El mensaje fue presentado como respaldo al rumbo de Javier Milei. Pero también contiene una admisión política evidente: si hay que acelerar para que el cambio se sienta en la calle, es porque una parte de la sociedad todavía no lo está sintiendo como el Gobierno pretende.
Y ahí aparece el verdadero desafío para LLA.
No alcanza con ordenar candidatos.
No alcanza con acomodar bloques.
No alcanza con tener una estructura electoral.
En 2027 habrá que convencer a millones de bonaerenses que no votan pensando en organigramas partidarios. Votan mirando el bolsillo, el trabajo, la seguridad, los servicios y la heladera.
La Libertad Avanza llegó al poder diciendo que venía a cambiar las reglas.
Ahora tiene que demostrar que puede aplicarlas primero sobre sí misma.
Porque gobernar es bastante más difícil que denunciar a quienes gobiernan.
Y la Provincia, a diferencia de Twitter, no se administra con consignas.
Ensobrados, desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde los que llegaron prometiendo terminar con la vieja política ahora descubren que las internas también se pagan cuando la lapicera está en tus manos.