Los municipios que esconden sus cuentas en Buenos Aires
Nueve municipios bonaerenses obtuvieron cero puntos en transparencia fiscal según ASAP. El informe expone las diferencias en el acceso a las cuentas públicas.
Los municipios que esconden sus cuentas
Un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) reveló que nueve municipios bonaerenses obtuvieron cero puntos en transparencia fiscal. Mientras casi la mitad de la provincia publica sus cuentas con los máximos estándares de acceso público, todavía hay gobiernos locales que mantienen cerrada la información sobre cómo administran el dinero de los contribuyentes.
📚 Para entender esta historia
Desde hace varios años, la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) evalúa el nivel de transparencia fiscal de los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires. El índice analiza si los gobiernos locales publican información básica como el presupuesto, la ejecución de gastos, los recursos, las cuentas públicas y otros datos que permiten a cualquier ciudadano conocer cómo se administran los fondos municipales. Aunque el último relevamiento muestra un avance importante respecto de años anteriores, todavía persisten distritos que prácticamente no brindan información fiscal accesible.
La palabra transparencia suele aparecer en discursos de campaña, conferencias de prensa y publicaciones oficiales. Sin embargo, cuando llega el momento de abrir las cuentas públicas, no todos los municipios responden de la misma manera.
El último informe elaborado por la ASAP vuelve a poner ese contraste sobre la mesa. Mientras 65 municipios bonaerenses alcanzaron el puntaje máximo, nueve distritos quedaron en el extremo opuesto: obtuvieron cero puntos, el nivel más bajo posible dentro del índice.
Los municipios que integran esa lista son Cañuelas, Castelli, Esteban Echeverría, Guaminí, La Costa, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Presidente Perón y San Nicolás.
No se trata de un ranking de eficiencia económica ni de un análisis sobre la calidad de las administraciones. Lo que mide el informe es algo mucho más básico: si los gobiernos publican información fiscal de manera accesible para que cualquier vecino pueda conocer cómo utilizan los recursos públicos.
La transparencia fiscal dejó de ser una excepción
Uno de los datos más interesantes del informe no está entre los últimos puestos, sino en la evolución de los primeros.
En 2019, apenas dos municipios alcanzaban el nivel máximo de transparencia fiscal. Hoy ya son 65, casi la mitad de los 135 distritos bonaerenses.
El crecimiento demuestra que publicar presupuestos, ejecuciones de gastos y estados financieros ya no representa una práctica excepcional ni una meta difícil de alcanzar. Cada vez más municipios incorporaron herramientas digitales que permiten consultar esa información con pocos clics.
Ese avance también modifica la discusión.
Hace algunos años podía argumentarse que ciertos municipios carecían de infraestructura tecnológica o recursos técnicos para publicar información detallada. Hoy esa explicación pierde fuerza frente a una realidad en la que decenas de administraciones, de distintos tamaños y signos políticos, lograron cumplir con esos estándares.
Cuando los datos no están, el control también desaparece
La transparencia fiscal no es solamente una obligación administrativa.
Es una herramienta para que vecinos, periodistas, concejales, instituciones y organizaciones civiles puedan controlar cómo se administra el dinero que proviene de impuestos, tasas y fondos provinciales o nacionales.
Sin acceso a esa información resulta mucho más difícil responder preguntas simples:
- ¿Cómo evoluciona el presupuesto municipal?
- ¿Qué porcentaje del gasto se destina a obras públicas?
- ¿Cómo se ejecutan las partidas aprobadas por el Concejo Deliberante?
- ¿Qué nivel de recaudación tiene el municipio?
- ¿Cómo evolucionan los gastos corrientes?
Cuando esos datos no son públicos, el debate termina dependiendo casi exclusivamente de la información que decide comunicar el propio gobierno.
Y esa situación debilita uno de los principios básicos de cualquier administración democrática: la rendición de cuentas.
Nueve municipios siguen con las persianas bajas

El informe de ASAP identifica a nueve municipios con cero puntos, lo que significa que no ofrecen acceso visible a la información fiscal evaluada.
A esa lista se suman otros doce municipios que apenas obtuvieron cinco puntos porque solo disponen de un enlace de acceso, sin información actualizada o suficiente para cumplir con los criterios establecidos.
En otras palabras, aunque la provincia muestra avances importantes en materia de gobierno abierto, todavía existe un grupo de municipios que permanece muy lejos de esos estándares.
No es un problema menor.
En un contexto donde gran parte de los trámites públicos se realizan por internet y donde la digitalización alcanzó prácticamente todos los niveles del Estado, la publicación de información presupuestaria debería formar parte de las prácticas habituales de cualquier administración.
Transparencia no significa perfección
Publicar las cuentas públicas no garantiza una buena gestión.
Tampoco asegura que un municipio administre mejor sus recursos que otro.
Lo que sí garantiza es que exista información disponible para que los ciudadanos puedan analizar, comparar y controlar.
La diferencia es importante.
Un gobierno puede cometer errores y aun así mostrar cada uno de sus números. Del mismo modo, una administración puede exhibir excelentes resultados o enfrentar dificultades económicas, pero permitir que los vecinos conozcan cómo evolucionan sus finanzas.
La transparencia no reemplaza a la gestión. La hace visible.
Y justamente por eso resulta llamativo que, mientras casi la mitad de los municipios bonaerenses ya alcanzó el máximo nivel de cumplimiento en esta materia, todavía existan gobiernos locales que permanecen en el nivel más bajo del índice.
Más información, menos discursos
Los informes técnicos suelen tener una ventaja frente a las declaraciones políticas: permiten medir con criterios objetivos.
En este caso, el relevamiento de ASAP muestra una provincia que avanza lentamente hacia mayores niveles de publicidad de sus cuentas públicas, pero también deja al descubierto que ese proceso sigue siendo desigual.
Los municipios que obtuvieron cero puntos tienen ahora un desafío evidente: demostrar que la transparencia no puede quedar reducida a un concepto repetido en los discursos institucionales.
Porque administrar recursos públicos implica también explicar cómo se administran.
Y en democracia, las cuentas no deberían abrirse solo cuando las pide la oposición o las reclama la Justicia. Deberían estar disponibles para cualquier vecino, todos los días.
Ensobrados, desde la provincia de Buenos Aires, donde mostrar las cuentas debería ser tan natural como pedirle el ticket al almacenero.
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